En las Nubes

Mensaje de una escritora

Carlos Ravelo Galindo

 Mensaje de una escritora

Entretenimiento

Julio 19, 2019 19:21 hrs.
Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México
Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Cierto, señora:’ Los grandes hombres no nacen grandes. Crecen grandes’.
Benito Juárez lo dijo: ’Hay hombres que son incorregibles por más que uno se empeñe en hacerlos buenos, elevándolos para su propio bien’
También: ’Haya energía para hacer cumplir la ley. Esto bastará para que la nación se salve y sea feliz’.
Y esta otra frase sabia: ’Al que no quiere oír es preciso hablarle recio y seguido’
Tiene muchas más, que poco a poco publicaremos.
Doña Rusia MacGregor, nos responde a unas Nubes:


De un proyecto de Esperanza, nos dice:
Muy interesante contenido.
Lo que sucede, independiente de quien haya votado o no por el señor presidente, los cambios de paradigma siempre afectan a las personas.
Parece ser algo inherente a nuestra especie.
Yo estoy de acuerdo en lo que se trata de hacer con la 4aT. Quizá mucho de lo que hace no me guste, pero yo no estoy en sus zapatos y prefiero esperar y desear lo mejor porque, de lograrse, será un gran triunfo para México.
Hay que esperar que así sea. Los que atacan siempre los habrá, sea quien sea el que esté al frente del poder.
’Punto y aparte las frases, nunca he sido partidaria de criticar con insultos.
También pienso que si voy a criticar, junto con mi crítica debe ir una propuesta. Quizá sirva o quizá no, pero cuando menos doy una opción
En todo lo que escriben ustedes, Octavio, Norma, José Antonio, Tere, Rosa, todos, hay crítica, hay propuestas, hay conocimiento de lo que hablan, son escritos completos que cumplen su cometido y hacen pensar a quienes los leen.
Una noche de estas, me puse a ver algunos noticieros y programas, con sus respectivos protagonistas.
Algunos se salvan, pero otros, nada más hablan y hablan y terminas preguntándote qué quisieron decir.
Para el señor de Palacio, que no de los Pinos ya, mis respetos. Pero. No acabo de entenderlo. No puedo por más que le hago. Un fuerte abrazo’.
Tu dijiste, querida colega, escritora y poeta, que hay muchos que dicen no creer en nada. Pero sí tienen miedo de todo.
Ahora un chiste y algunas moralejas.
Una pareja de muy adulos va a un restaurante de comida rápida, donde con cuidado divide en dos la hamburguesa y las papas fritas. Un camionero siente pena por ellos y se ofrece a comprar a la esposa su propia comida.
No se preocupe —dice el hombre—, nosotros compartimos todo.
Unos minutos después, el camionero se da cuenta de que la esposa no ha probado bocado.
De verdad no me importa comprarle su propia comida —insiste el chofer..
No se preocupe, ella comerá su parte reitera el esposo. Y repite: Lo compartimos todo.
Poco convencido, el camionero le pregunta a la esposa:
¿Por qué no come?
¡Porque estoy esperando a que mi esposo me preste la dentadura!
No olvidemos que las historias que tienen moralejas y mensajes detrás de ellos son siempre muy poderosas, ya que dan mucho en que pensar. Cada historia corta tiene una gran moraleja detrás.
Leamos algunas.
Del El hombre sabio
La gente visitaba a un hombre sabio y solo se quejaban de los mismos problemas una y otra vez.
Un día, decidió contarles una broma y todos rieron a carcajadas.
Después de unos minutos, les contó el mismo chiste y solo unos pocos sonrieron.
Luego lo contó por tercera vez, pero ya nadie reía ni sonreía.
El sabio sonrió y dijo:
No se puede reír de la misma broma una y otra vez.
Entonces, ¿por qué siempre lloras por el mismo problema?
Moraleja la preocupación no resolverá tus problemas, solo te hará perder el tiempo y la energía. Dos amigos caminaban por el desierto. En una etapa de su viaje, tuvieron una discusión y un amigo le dio una bofetada al otro en la cara.
El que recibió una bofetada se lo tomó muy mal, pero sin decir nada, escribió en la arena: "hoy mi mejor amigo me dio una bofetada en la cara".
Siguieron hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse.
El que había sido abofeteado quedó atrapado en el fango y comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de que se hubiera recuperado de su conmoción, escribió en una piedra:
"Hoy mi mejor amigo me salvó la vida".
El amigo que abofeteó y salvó a su mejor amigo le preguntó: "después de hacerte daño, escribiste en la arena y ahora, escribes en piedra, ¿por qué?"
El otro amigo respondió: "cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en arena donde los vientos del perdón pueden borrarlo". Pero, cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo".
Moraleja: no valores las cosas materiales de la vida, sino a las personas que tienes.
craveloygalindo@gmail.com


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