’ El publicano bajó a su casa justificado ’

«Volver al Señor»

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«Volver al Señor»

Religión

Marzo 20, 2020 23:20 hrs.
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Sábado 21 de marzo 2020

La Palabra de Dios

Primera lectura
Os 6, 1-6
Esto dice el Señor:
’En su aflicción, mi pueblo me buscará
y se dirán unos a otros: ‘Vengan, volvámonos al Señor;
él nos ha desgarrado y él nos curará;
él nos ha herido y él nos vendará.
En dos días nos devolverá la vida,
y al tercero, nos levantará
y viviremos en su presencia.

Esforcémonos por conocer al Señor;
tan cierta como la aurora es su aparición
y su juicio surge como la luz;
bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia de primavera que empapa la tierra’.

¿Qué voy a hacer contigo, Efraín?
¿Qué voy a hacer contigo, Judá?
Su amor es nube mañanera,
es rocío matinal que se evapora.
Por eso los he azotado por medio de los profetas
y les he dado muerte con mis palabras.
Porque yo quiero misericordia y no sacrificios,
conocimiento de Dios, más que holocaustos’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21ab
R. (cf Os 6,6) Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.
Por tu inmensa compasión y misericordia.
Señor, apiádate de mí olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos,
y purifícame de mis pecados. R.
R. Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios
y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría.
Un corazón contrito te presento
Y un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R.
R. Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.
Señor, por tu bondad, apiádate de Sión,
edifica de nuevo sus murallas.
Te agradarán entonces los sacrificios justos,
ofrendas y holocaustos. R.
R. Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.


Aclamación antes del Evangelio
Cfr Sal 94, 8
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
’No endurezcan su corazón’.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.




Evangelio
Lc 18, 9-14
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se
tenían por justos y despreciaban a los demás:

’Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.

El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.

Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido’’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

«Volver al Señor»
Bonita invitación la que nos hace el Señor por medio de esta lectura de Oseas: ’volver al Señor’.

Y, ¿en qué puede consistir?

Volver al Señor consiste en poner nuestra confianza en Dios: ’Él, que nos despedazó, nos sanará’… en dos días nos sanará y al tercero nos resucitará.

Y, ¿cómo podemos poner nuestra confianza en Él? No podemos confiar en nada ni en nadie que no conozcamos. Cuando tenemos conocimiento de las cosas y las personas, entonces nos ponemos o no en sus manos. Así pues, del mismo modo pasa con Dios: no podemos confiar en Él si no lo conocemos.

Una buena invitación para este tiempo tan especial que vivimos: conocer más al Señor, esto es, volver nuestra mirada hacia Él, contemplarle, contemplar la vida, la naturaleza, nuestra vida; contemplarle en la Palabra de cada día, en los sacramentos; contemplarle en el otro, en el que pasa a nuestro lado, en el que sonríe y en el que está triste. Contemplarle y pedirle con todas nuestras fuerzas que seamos capaces de verlo en el otro.

Buen propósito para estos días que faltan para celebrar la Pascua… y así conseguiremos confiar, ponernos en sus manos y VOLVER AL SEÑOR, porque, como termina la lectura:

’quiero misericordia y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos’.

«El publicano bajó a su casa justificado»
En este tercer sábado de Cuaresma la Iglesia nos ofrece una parábola muy conocida: la parábola del fariseo y el publicano. ¿Cuántas veces hemos oído, leído, meditado este evangelio?... muchísimas.

Este es uno de los pasajes más gráficos del Nuevo Testamento. Dos actitudes, dos formas de orar, dos formas de vivir… y queda muy claro cuál es la que prefiere Dios.

La justificación ante Dios del publicano es considerarse y reconocer que es pecador, que no es perfecto. La justificación del publicano es ser humilde ante Dios y ante los hombres.

La humildad es saberse incapaz de llamarse hijo de Dios (como el centurión que pide el favor al Señor, pero tiene toda la confianza en su poder), es confiar en Dios y en que Dios quiere lo mejor para todos nosotros…

De nuevo vemos que al Señor no le gustan las apariencias: le da igual las veces que ayunamos, las limosnas y las oraciones que hagamos, si todo esto no nos ayudan a acercarnos a Él, a acercarnos al hermano, a acercarnos a su misericordia. Podemos llevar una vida muy acorde con los mandamientos, una vida de cumplimiento, pero si nos falta la humildad de corazón, no le vale al Señor.

La humildad, es la cualidad más preciada, la que debemos practicar día a día. ¿Cuánto cambiaría nuestro mundo si todos fuéramos más humildes? Veríamos la viga de nuestro ojo, conoceríamos y reconoceríamos nuestras limitaciones, nuestras deficiencias, nuestras carencias… y no estaríamos tan pendientes de los demás, de lo que son y lo que hacen.

Intentemos vivir en estos días conociéndonos a nosotros mismos, poniéndonos en las manos del Señor con sencillez y humildad, y así podremos bajar, como el publicano, justificados.
Dña. Rosa María García O.P. y D. José Llópez O.P.
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Torrent, Valencia.


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